lunes, 3 de octubre de 2005

Leyes del jugador de rol

Como todos sabeis, mi principal aficion en esta vida es jugar al rol, de hecho, me encantaría dedicarme a ello (si algún editor lee esto, ya sabeis, informatico, friki...), pero en los últimos años, en el grupo de gente con la que me movía, estabamos sufriendo una pequeña crisis.
Ya sabeis, cuando uno se hace mayor, crecen las responsabilidades, el tiempo libre se reduce a casi nada, y se van perdiendo aficiones. A todo el mundo le pasa, no solo a los jugadores de rol...
Pues bien, resulta que esta pequeña crisis, llevó a algunos a pensar que jamas volvería a tirar unos dados sobre la mesa. Y yo me oponía a esa idea, "es necesario seguir" decía yo, "si nos gusta, ¿por qué dejarlo?". Parece que estamos salvando esa crisis, ya que volvemos a jugar de manera más o menos constante, incluso he retomado una campaña que habíamos abandonado por falta de público. Hombre no llegamos a los niveles de nuestra adolescencia (una, e incluso dos veces por semana), pero si una vez al mes por lo menos, aunque bueno, el verano ha sido duro...

El problema que yo veía es de prioridades, por lo que he ideado un sistema de establecimiento de prioridades, sencillo a la par de eficaz. Las tres leyes del buen jugador de rol deberían ser:
  1. Lo primero es el trabajo, dado que es lo que nos proporciona el dinero para poder vivir y jugar!
  2. Seguido de cerca por la pareja (sea mujer, hombre, animal o cosa), ya que a fin de cuentas, no solo de jugar vive el hombre.
  3. Y ya está, lo siguiente es jugar al rol, todo lo demas puede esperar.

Pero el problema está en el punto número 2, porque reconozcamoslo, a nuestras parejas no les gusta que juguemos al rol, siempre tienen cosas que hacer en las que por lo que se fundamental nuestra presencia. Y aqui está el origen del conflicto, ellas tienen otras prioridades, totalmente distintas a las antes mencionadas, por lo que desgraciadamente según las leyes antes mencionadas, sus prioridades, están también antes de la tercera ley del jugador de rol.
De manera similar a las tres leyes de la robótica ideadas por Asimov, surgen conflictos lógicos, por ejemplo la ley número 2 entra directamente en conflicto con la 3, si nuestra querida pareja desea ir a ver a la hija de una amiga de su madre que acaba de tener un hijo. Haciendo uso de la ley número 2, ya nos han jodido, pues resulta que esa visita tiene preferencia sobre la ley número 3.
Pero afortunadamente nosotros al contrario que esas frías máquinas de cerebro positrónico, nosotros podemos razonar y sobre todo dialogar. Si amigos, si quereis jugar, teneis que dialogar con la pareja, negociar, y no me vale la frase de "no negociamos con terroristas", se trata de buscar un punto medio, una manera de que de vez en cuando nos den alas para que nuestra imaginación vuele libre.

Todo esto es a colación de nuestra última partida, me resulto muy gracioso, que sobre las 23:00 de la noche, nuestras parejas empezaran a llamar inquietas, preguntando si nos quedaba mucho, que si tal y que si cual. Unos lo llevamos peor, otros mejor, supongo que en función del tratado que hayamos firmado.

Yo por mi parte trabajo cada día para mejorar el estatuto de los jugadores de rol y definirnos como nación con derechos y deberes, espero lograr un nivel de consenso que me permita irme tranquilamente una vez cada poco a reunirme con mis amiguetes y tirar unos dados...

Bueno, espero que este pequeño pensamiento no me haga tener que firmar un tratado de expatriación para mi y mis comics...te quiero mucho pelotita.