martes, 4 de marzo de 2008

Algo de escatología

Como se que os gusta vamos a contar una curiosidad escatológica del puesto avanzado donde me encuentro.
Resulta que esta estación dispone de unos retretes de lujo, con maderas nobles en las paredes. Todo limpio y reluciente. Pero adolece de un accesorio básico y esencial en todo retrete que se precie, ruido. Si señores, no hay ruido aparte de un levísimo murmullo provocado por los generadores de soporte vital. Y por si eso fuera poco, cuenta además con una acústica que ya quisiera el auditorio nacional.
Y como la única separación entre la taza del aliviadero y el resto del baño, es un panel de madera (muy bonito) que además y para más señas, tiene un hueco por debajo y arriba no se si para evitar la acumulación de gases nocivos, o por ahorrar en maderas caras, y salvaguardar así las zonas boscosas del planeta. Pues imagínese la escena, querido lector, allí sentado, dándolo todo por la causa, y el más mínimo chapoteo, o desliz intestinal suena como el aullido de un Bantha en el desierto de Tatooine.

Así pues se me ocurren las siguientes opciones:
  1. Aprender una nueva técnica consistente en cagar en silencio, que además de ser harto complicada, resulta perjudicial para la salud.
  2. Tomartelo a coña y acompañar cada ruido incómodo con una risilla cómplice, para que los que compartan el momento contigo disfruten con alegría del concierto intestinal...
  3. Llevarte tu propio hilo musical, con temas hardcore, que permitan aliviar a gusto, sin preocupaciones ni estrés.

No se, me resulta gracioso.