lunes, 27 de mayo de 2013

Un capricho caro

El germen

Hace unos meses, a los pocos días de comenzar mi nuevo trabajo como mercenario, y con la euforia del momento decidí darme un capricho. Todo empezó por esto

Sons of Anarchy. Serie de moteros super duros...

Si amigos, me encantó la serie y despertó en mi interior algo largo tiempo latente, algo que durante mucho tiempo estuvo ahí, escondido, agazapado. Tenía el dinero, y parece ser que la estabilidad, así que me lancé a la piscina. Al principio con excusas como que la distancia a mi nuevo puesto de trabajo es mayor, y que con la moto, iba a ahorrar mucho en gasolina y tiempo al poder estacionar en la puerta. Pero con el tiempo me di cuenta de que eran patrañas, porque con mi carnet de conducir podía llevar una moto de pequeña cilindrada (hasta 125cc. por si no lo sabéis). No, yo quería algo más, una moto "de verdad", grande, rugiente, una bestia bajo mis huevos piernas que me saltase los empastes con sus vibraciones. Lo estaba viendo, cual guerrero de una novela de fantasía barata, sorteando valles y montañas junto a su montura. Así que me puse a ello.

Los inicios

Lo primero es lo primero, sacarse el carnet de moto, denominado A2...

Estaba super emocionado, encontré una oferta de esas que te llegan por mail, donde te apuntabas a la autoescuela, y te regalaban mogollón de clases por apenas 60 créditos imperiales. Aunque empezaba a haber señales de algo oscuro, no les hice mucho caso. Os comento por encima en que consiste sacarse este carnet, primero tienes un examen teórico, pequeñito, una vez aprobado hay un examen de maniobras, que consiste en hacer unas pirulas con la moto en un circuito cerrado. Y por último un examen de circulación, donde sales a la calle con una moto, y un coche escoba que te sigue observando tus movimientos.
Cuando consigues pasar las tres fases, tienes el carnet, y podrás conducir motos grandes, pero sin pasarte, porque hay un límite. Durante un par de años, estas limitado a motos de hasta 47 caballos (y otra serie de reglas más que no vienen al caso). Tras esos dos años, si quieres el siguiente carnet, entonces tienes que hacer un curso de habilitación (pagar) y ya, podrás conducir la moto que quieras, incluso este monstruo del averno.
Triumph Rocket Roadster III. 2294cc bajo tus... piernas


Prueba Teórica

Rápidamente me puse a ello, primero con la prueba teórica. El mundo ha cambiado mucho desde que yo me saqué el carnet de conducir, ahora está internet a tope, incluso en tu bolsillo. Tienes a tu alcance miles de test online, más los que te da la autoescuela. Como mencioné, llevaba mucha energía, hacía tests por la mañana, por la tarde, por la noche, en el WC. En apenas un mes había hecho cientos. Además el manual era pequeño, y casi todo era lo mismo que con el coche. Cuando ya veía que mi media de aprobados era decente decidí presentarme, y aquí viene el primer palo. Tocaba volver a pagar, se necesita un certificado psicotécnico, pese a tener el carnet de conducir en perfecta validez (35 créditos), y pagar las "tasas de examen" y la ¿gestión? ( otros 120 créditos). Afortunadamente aprobé. A la primera, guay! esto iba sobre ruedas.

El Circuito

Con el siguiente paso vino la segunda trampa, resulta que el "circuito" estaba en Colmenar Viejo, para el que no lo sepa, y no quiera mirar el google maps, eso está a 30 kilómetros al norte de la capital del imperio, o lo que viene siendo lo mismo a tomar por culo para ir y volver todos los días.  Mi autoescuela disponía de más circuitos, pero por mi localización éste, curiosamente, era el que mejor me venía. Yo trabajo en la zona norte, por lo que los 10 primeros kilómetros me los ahorraba para la ida.
Otra trampa era conseguir hora, la última clase posible era a las 19:30, como es lógico por temas de horarios laborales, la gran mayoría busca siempre esa hora. Añade a eso varios factores extra:
  • Mi hora de salir del trabajo eran las 19:00
  • Apenas llevaba 3 meses en el puesto, es decir, aún estaba en pruebas
  • Dos niños en casa esperando sobre los restos aun calientes de su madre derrotada. 
Pero bueno, nadie dijo que sería sencillo, con voluntad, favores, y echándole morro, comenzamos con esta segunda fase.
En la oferta inicial se incluían 6 clases, al principio me parecían bastantes, pero coger una moto era algo totalmente nuevo para mi, nunca antes lo había hecho. La experiencia me demostró que 6 clases no sirven ni para empezar, si eres inexperto. Como dato diré que yo hice 21 clases hasta conseguir aprobar esta parte, añadid que cada clasecita extra son 22 créditos adicionales, sin mencionar la gasolina para ir y volver al culo del mundo. Con todos los problemas antes mencionados, aprobar esta prueba me costó más de cinco meses, y tres intentos. Además aún quedan más trampas, pues cada vez que había que examinarse, había que pagar en concepto de "tasas" y ¿gestión? otros 100 créditos imperiales y además por algún motivo si suspendes dos veces, tienes que pagar una especie de impuesto revolucionario de 88 créditos, por torpe.
Así pues teniendo en cuenta los meses que habían pasado, la crisis del país (cada vez todo más caro, y nosotros con menos sueldo), y el pastón que me había dejado, el sueño de tener la moto que quería, iba escapando como la arena de la playa entre los dedos.
¿Algo más que comentar sobre esta fase? muchas cosas...

La prueba
Vamos a ver, justo en la prueba anterior, la teórica, te explican que no se debe culebrear entre el tráfico, que no se debe correr, ni apurar, y ¿a que no adivináis en que consiste la prueba? pues si, justo en eso. En un primer circuito tienes una serie de palos separados apenas unos metros, entre los que tienes que pasar serpenteando sin poner los pies en el suelo, absurdo. En el segundo circuito, tienes que pisar a fondo pasando entre unos conos, hacer un giro, y recorrer esa distancia otra vez entre otros conos, y todo en menos de 25 segundos, nada mejor para la conducción prudente que ir a toda leche para no llegar tarde a tu destino.
Mi calvario particular.
Además para todo esto tienes sólo una oportunidad, en frío, sin preparación. Y como ya sabemos, si fallas, pagas 100 euros, y lo intentas de nuevo la semana siguiente. Por supuesto todo este dinero que pagamos a tráfico no sirve para construir un circuito protegido de las inclemencias del tiempo. Si llueve, nieva, hay niebla o un huracán, tienes que hacerlo igual, como la vida misma, todo muy justo y equitativo.

El Maestro
Aitor, grande, el maestro ninja, ahí estaba, todos los días desde primera hora de la mañana hasta última de la tarde, hiciera lluvia, o frío, sol o nieve, siempre con palabras de ánimo, y una sonrisa. Muchas gracias por todo.

Las caídas
Si amigos, tuve varías, como bien decía el amigo Aitor, "mejor aquí que en la calle". Dos especialmente destacables.
Una el día justo antes del primer examen, una toña buena, de la que todavía hoy 8 meses después estoy recuperándome. Atropello un cono en el circuito rápido, se me mete entre las ruedas, yo aprieto el freno delantero, y salgo disparado contra el asfalto, gracias al casco solo me raspé seriamente una rodilla destrozando el pantalón. Por supuesto el examen del día siguiente lo suspendí, mi confianza no estaba en su mejor momento. Además para no asustar a nadie, y por no minar aún más mi orgullo, no dije nada, oculté la cojera esa primera semana curándome la herida por las noches. Aprendí varias cosas, lleva siempre el casco, y el freno de delante ni lo toques...
Otra, el día del segundo examen, ¡¡en el examen!!, mucho menos grave, sólo me hice daño en la mano. Pero catastrófica moralmente hablando, a punto estuve de dejarlo. La economía era la excusa perfecta, el dinero se me acababa. Pero no, dejé pasar un mes para olvidar el incidente, y volver a la carga con fuerzas y ganas renovadas. Afortunadamente a la tercera fue la vencida, viva el refranero imperial.
Con esta fue con la que superé la prueba de fuego.

Circulando

Y por fin, la carretera, la calle, la jungla de asfalto... debido a mi experiencia con la prueba anterior, ésta prueba me tenía acojonado, ¿sería difícil conducir con los coches y camiones circulando, a tu alrededor? Afortunadamente no, habituado como estoy a coger el coche, lo más difícil fue hacerse con los mandos de la nueva moto, el resto un paseo, dentro de mi torpeza claro. Aquí es donde descubrí que realmente quería esto, quería una moto y quería dar paseos con ella. Cada clase era puro ocio, circular sin rumbo, yo solo conmigo mismo, molestado de vez en cuando por un tipo que  me hablaba por el pinganillo del casco. Lo más parecido a la libertad que un señor casado de 40 años con dos niños pueda alcanzar a soñar.
¿Las trampas? un poco las mismas, sólo que aquí las clases están más cerca, en San Chinarro, y el horario era un poco más amplio. También son algo más caras, aunque existen bonos, yo me hice de uno de tres clases por 90 créditos, el examen también es más caro costando esta vez las "tasas" más la ¿gestión? unos 120 créditos. Afortunadamente aprobé a la primera, sólo con las tres clases del bono, más una que me regalaban con la matricula. Menos mal.

Conclusiones

Y eso fue todo, poco más de 1.100 créditos, y cerca de 7 meses después, tengo el carnet de moto.
Gracias a un sistema perfectamente engranado, la autoescuela, una misteriosa gestoría, la dirección general de tráfico, y un consultorio médico se han enriquecido a base de mis deseos e ilusiones.
¿Mi opinión? Está clara, una formación anticuada, caduca y diseñada exclusivamente con el objetivo único de expoliar y sacar dinero al prójimo. Pensada para obtener el mayor beneficio a costa del mínimo esfuerzo. Como casi todo en este país, así nos va.

¿El fin?

Pues desgraciadamente por ahora si, esos siete meses han hecho mella en mi economía, y ahora no tengo ni para adquirir unos guantes, así que me temo que me tocará esperar, esperar tiempos mejores, esperar un golpe de suerte, esperar, como hemos hecho siempre. Y por supuesto dejar de ver Sons of Anarchy para no alimentar a la bestia... o no.

Algún día escribiré la continuación de este post, relatando mis viajes por el mundo en moto. Espero que sea cuanto antes.


Muchas gracias por leerme, y ya sabéis, donaciones a la cuenta de siempre, prometo un paseo en moto a los mecenas...