viernes, 29 de agosto de 2008

Por qué nunca llegaré a ser jefe

Ayer tuve un día intenso en el trabajo, y me di cuenta del motivo por el cual nunca llegaré a jefe.
Mis jefes, sin distinción hasta el momento, no son conscientes de la hora del día que es, nunca, sólo piensan en el trabajo, no necesitan dormir, comer, o estar con sus seres queridos.
Quiero decir, ayer estuve reunido por la mañana, y cuando la hora pasaba de las 15:00 sólo podía pensar en el hambre que tenía y que era la hora de comer, mi pobre jefe seguía hablando, pero yo como en los dibujos animados sólo veía pollos asados desfilando por las dependencias de donde estoy destinado. E insisto, no lo hacen con maldad, o deseo de putear al prójimo, simplemente no se dan cuenta porque para ellos no es importante, no sienten hambre ni nada parecido, solo la necesidad de acabar el trabajo cuanto antes, pero no para ir a casa, no, sino para comenzar otra cosa que debían tener retrasada por ahí... Están locos.
Y no sólo para comer, sino a la hora de salir o la hora de desayunar, los tíos están obsesionados. En fin que por eso no creo que llegue nunca a ser jefe. Una pena...