martes, 3 de marzo de 2009

Cuentos infantiles.

Muchas noches, le leo cuentos a miniyo para que se relaje en la cama. Y bueno, rara vez lo consigo, pero bueno, sirve para pasar un ratillo con el. Y sirve para analizar los cuentos infantiles. Esta vez toca Blancanieves, concretamente la versión de Disney, de la que tenemos el típico cuento en formato cómic.
Pues bien, hay varios puntos álgidos de complicada explicación, pero mi favorito, por el drama intrinseco que conlleva es:
La trágica historia del jabalí, (o jalabín, como lo llama el pequeño McKlow) que tuvo la mala fortuna de toparse con un cazador con sentimientos de culpa y no mucho seso, que decide matarlo, arrancarle el corazón, para engañar a la malvada madrastra/bruja/reina.
Expliquemos las motivaciones del señor cazador real. Resulta que la malvada madrastra/bruja/reina, le da el encargo de asesinar a Blancanieves, y le pide como prueba que le traiga el corazón de la bella dama, en un cofrecito muy mono, la verdad.
Dígase en favor del cazador, que se muestra reticente frente a tan terrible orden, pero la malvada madrastra/bruja/reina le convence amenazando con matar al propio cazador y a toda su familia si no acata sus ordenes.
Todo esto lo veo bastante normal, aunque quizás un poco heavy para lo que es un cuento infantil, pero bueno, en algún momento deben adquirir las primeras nociones básicas de gestión empresarial, y liderazgo, y que mejor momento que cuando tienen 4 años, que son como esponjas...
Bueno, pues resulta que nada de esto convence al cazador de apiolar a la bella Blancanieves, imaginaros lo tremenda que debía estar para que el cazador anteponga el bienestar propio y de su familia, al de la bella hija de la nobleza. Si nos adentramos en los oscuros vericuetos de la mente de un cazador de una supuesta edad media, me imagino que el tipo intentó beneficiarsela, y la otra en un momento de distracción (cuando se bajaba los pantalones) le arreó una pedrada, y salió zumbando. El hombre cuando recuperó la consciencia, y viendo que la había cagado en grado sumo, se inventó lo del jabalí, seguramente porque habría oido de boca de algún sanguijuela de la corte, que el organismo de los marranos es bastante similar al de los seres humanos.
Eso demuestra que el infeliz cazador, no era muy inteligente, pero tremendamente arrojado, pues ir a dar caza a un jabalí salvaje en solitario requiere mucho valor y aún más estupidez. Sobre todo cuando podía haber escogido cualquier cerdo de alguna granja de la localidad. Así que el bravo cazador acaba consiguiéndolo, da caza a un jabalí, le arranca el corazón, lo mete en el precioso cofrecillo, y se lo entrega a la malvada madrasta/bruja/reina, con la esperanza de que no se de cuenta del engaño. ¿Cómo iba a saber el pobre cazador que la señora tenía un espejo mágico chivato?
¿Que sucederá con la familia del bueno del cazador? ¿conseguirán liberarse de la venganza de la malvada madrastra/bruja/reina? Se ha demostrado que el cazador tiene más cojones que el caballo de Espartero, por lo que me gustaría creer que no le resultó tan fácil a los inquisidores de la reina, acabar con él.

Como véis, en esta pequeña ramificación de la aventura de la intrepida Blancanieves, hay bastante más acción, emoción, intriga, y sexo que en la original. Aunque me imagino que no es apta para todos los públicos (¿que cuento infantil lo es?). Igual la escribo para contársela al pequeño McKlow cuando sea algo más mayor.