miércoles, 15 de diciembre de 2010

En ocasiones...

De un tiempo a esta parte, cuando llego a mi estación de metro para regresar a mi casa, suele haber un tipo sentado en alguno de los bancos del andén de enfrente, su aspecto es algo desaliñado, con la mirada algo perdida, la cabeza extrañamente alzada, el pelo repeinado, y murmurando extrañas frases al aire, mientras come algo que lleva en sus bolsillos.
Lo más curioso, es que nadie parece reparar en él, y cuando el metro llega, no monta, permanece sentado.

A veces pienso que en realidad no está ahí, es el espíritu de algún muerto que aún no encontró descanso, y que vaga por la estación. Sólo espero que no se de cuenta de que yo si puedo verle...