lunes, 7 de abril de 2008

En la trinchera

Si amigos, sigo en la trinchera. Mientras escribo, los láser iluminan el cielo, y el olor a ozono churruscado inunda mis fosas nasales. Lo que creí que iba a ser un destino agrominero en la frontera del sistema, ha resultado ser toda una batalla campal. Desde que llevo aquí, hemos perdido a dos compañeros, otro ha vuelto después de un tiempo de permiso por una herida previa, y tres nuevos e inexpertos chavales se nos han unido. Seguimos requiriendo refuerzos, de cualquier tipo, aunque sea para recargarnos la munición, pero nada, no hay créditos suficientes, y nadie quiere este destino, normal.
Conforme me he dado cuenta de la situación que me deparaba el destino, me encabroné un poco, pero bueno, meditándolo con serenidad, creo que mi experiencia me permitirá sobrevivir el tiempo que dure, aprovecharé mientras tanto para acumular más conocimientos, y sabiduría. Además este destacamento tiene sus ventajas, mejor aprovechamiento del tiempo, sol, gente nueva, desayunos baratos, y al final habrá medallas, diplomas y honores, espero...