martes, 3 de junio de 2008

Dueto de viento

A falta de nada mejor, os comento que ayer en el puesto fronterizo avanzado, tuve una experiencia cercana a la iluminación, o felicidad absoluta.
Como ya comenté previamente en los retretes del frente donde me encuentro destacado algunos días en semana, se puede oír el sonido de un alfiler al caer al suelo. Pues bien ayer coincidí en este curioso lugar con un compañero anónimo, que se situó justo en el WC contiguo al mio. Este compañero de andanzas, además debía andar, el pobre, un poco descompuesto. Por lo que tras su, digamos, primer estrepitoso desliz, decidí, para quitar peso a la situación, unirme a él con alegría, comenzando así todo un recital de vientos y percusiones acuosas que durante unos segundos llenaron el silencio de tan peculiar auditorio.

Afortunadamente terminé antes y pude marchar raudo y mantener así el anonimato que nos hace tan felices.


No me habría importado recibir algún aplauso...