lunes, 11 de mayo de 2009

Debate de las cuatro

Bueno, hace tiempo que el rol no ocupa alguna de mis entradas del diario, así que creo que con motivo de la última partida celebrada el pasado sábado, merece la pena poner una breve reseña de lo ocurrido al terminar, a eso de las cuatro de la madrugada...
Resulta que tras finalizar la partida con más o menos éxito, por nuestro grupo de aventureros, y tras recoger los bártulos y salir a la calle cada uno destino a su casa. En el punto donde cada uno debía tomar caminos separados, se abrió un interesante debate sobre los tipos de partidas, reglas, mundos, a los que era mejor jugar.
Por una parte estaban los que abogaban por partidas, no se como definirlo bien, épicas, heroicas, donde los personajes jugadores sean claramente superiores a la media. Por poner algunos ejemplos de películas o novelas donde los protagonistas sean de este estilo, tenemos "Willow", "Conan", o la saga de "Geralt de Rivia".
Y por otro lado tenemos a los que prefieren una ambientación más real, más sucia, donde aunque los personajes son buenos, la muerte, la mutilación, las desgracias de la vida están presentes. Como ejemplos se me ocurren "Los Señores del Acero", o "Canción de hielo y fuego".
A mi concretamente me es difícil posicionarme, porque aunque me gusta que los personajes destaquen y sean excepcionales, me gusta también que sean conscientes de la fragilidad humana.
Voy a poner dos ejemplos diferenciando ambos tipos de juego, basándome un poco en el tramo final de los echos acontecidos aquella noche...

La misión era sencilla en planteamiento, pero no tanto en ejecución, teníamos que entrar en el prostíbulo y sacar a aquel tipo de allí, probablemente en contra de su voluntad, y llevarselo a Kupa, para solucionar unos asuntillos pendientes. El tipo estaría protegido por los propietarios del local en cuestión.
Tras una primera evaluación del sitio, localizamos al blanco en la planta de arriba del prostíbulo, en una zona VIP, sospechamos que existe una escalera interna que llega a una de las puertas traseras. El local estaba fuertemente vigilado, había dos tipos en la entrada que cachean a todo el que entra para que no porte armas de ningún tipo, y otros 6 dentro, cuatro en la planta de abajo, y dos en la mencionada zona VIP.
Bien, dado que a ninguno de los tres se nos ocurre alguna excusa buena que convenza al tipo para salir de allí por las buenas, sin levantar sus sospechas. Decidimos que mientras dos de nosotros montan un poco de jarana en la planta baja del prostíbulo, otro arriba haga las veces de amigo de la víctima, y le ofrezca salir de allí por la puerta trasera. De esta manera, una vez fuera, pues se le inmoviliza y se le lleva al sitio acordado.

Opción A, personajes heroicos, míticos, leyendas de la espada...
El personaje que va a hacerse amigo de la víctima sube primero, y mientras se toma alguna copa, y tontea con las fulanas, entabla una insustancial conversación con el objetivo.
A los pocos minutos entran los otros dos, cada uno por separado, como si no se conociesen. Tras unos momentos para inspeccionar el local, comienza la función, simulan enfadarse el uno con el otro, y empiezan una falsa pelea, los golpes que se dan suelen fallar y acertar a algún otro parroquiano intentando levantar tumulto, sin mucha suerte, pues lo que consiguen es que los vigilantes intenten echarlos por la fuerza a base de palazos. Como los personajes son excelentes luchadores, los vigilantes no son demasiado problemáticos, pese a estar desarmados, no tardan demasiado en dejar inconsciente a varios de ellos y hacerse con sus armas.
Obviamente desde arriba la cosa pinta mal, y los matones que allí se encuentran deciden bajar a ayudar a sus compañeros, nuestro objetivo parece asustado, y los intentos por convencer al tipo para que saliera con nosotros por la puerta trasera son del todo infructuosos, por lo que de un tortazo, acaba inconsciente. Y a hombros, es bajado por la escalera hacia la supuesta puerta trasera. Abajo las cosas se empiezan a poner feas, pues están llegando más vigilantes, por lo que los aventureros aguantan un poco el tipo, hasta que ven que el objetivo ha salido, momento que aprovechan para salir corriendo por la puerta, y perderse en las oscuras calles de la ciudad nocturna.
Resultado final: algunas magulladuras sin importancia, y unos seis vigilantes fuera de combate, y otros tantos heridos de mayor o menor consideración. La víctima encontró su aciago destino...

Opción B, los personajes aunque buenos en lo que hacen, no viven en un mundo fantástico e idílico.
El personaje que va a hacerse amigo de la víctima sube primero, y mientras se toma alguna copa, y tontea con las fulanas, entabla una insustancial conversación con el objetivo.
A los pocos minutos entran los otros dos, cada uno por separado, como si no se conociesen. Tras unos momentos para inspeccionar el local, comienza la función, simulan enfadarse el uno con el otro, y empiezan una falsa pelea, los golpes que se dan suelen fallar y acertar a algún otro parroquiano intentando levantar tumulto, sin mucha suerte, pues lo que consiguen es que los vigilantes intenten echarlos por la fuerza a base de palazos. Uno de ellos comienza a subir a la zona VIP, mientras el otro sufre los ataques de los vigilantes, que se ceban con él. En pocos segundos tiene los dedos rotos, así como varias costillas. Los vigilantes de arriba, al ver que sus compañeros están sobrados con el parroquiano tumultuoso, se encargan del que sube por la escalera, para evitar problemas el aventurero que se encontraba ya en la zona VIP ataca a uno de los guardias por la espalda, con tal mala suerte que apenas logra que pierda el equilibrio. Así pues mientras en la planta baja uno de ellos está siendo brutalmente apaleado, arriba se lleva a cabo otra refriega. Finalmente tras unos largos segundos, los dos aventureros de la planta alta han tirado escalera abajo a los matones, y amenazan al tipo para salir de allí. Como se niega, de un tortazo lo dejan inconsciente. Y entre los dos a duras penas lo bajan por las escaleras mientras forcejean con los guardas que suben de nuevo. El aventurero apaleado, ha conseguido zafarse y se dirige renqueando hacia la puerta de atrás, que desgraciadamente se encuentra cerrada. Mientras la intenta derribar a base de golpes, sus compañeros mantienen a raya a los matones que se están reagrupando y están sedientos de sangre. Finalmente la puerta cede, y pueden salir, primero el vapuleado, y después los otros dos con el cuerpo del delito. Tras una breve persecución los matones acaban perdiendo a los perseguidos, que se ocultan en las sombras de la ciudad nocturna. El vapuleado, una vez pasado el estrés del combate, cae inconsciente.
Resultado final: uno de los personajes está cerca de morir, y tiene para varias semanas de recuperación, los otros dos apenas están magullados, en cuanto a los matones, algo similar, magulladuras y unos pocos moratones, pero poco más. Igual otra vez es mejor dejar que el trabajo lo hagan otros, pero claro, cuando uno está tieso de dinero, tiene que aceptar lo que le echen. Por cierto, la víctima encontró su aciago destino también...

¿Que versión os gusta más?

Yo como reflexión final, creo que el problema es que jugamos poco y somos pocos para jugar, por lo que no podemos tocar todos los tipos de partida que nos gustaría a cada uno. Entiendo que al haber sólo una partida, las opciones son nulas, y depende del director totalmente, perdiendo parte del encanto. Si hubiese más donde elegir, la gente podría escoger lo que le gusta y perderse lo que no le gusta, sin preocuparse.

Bueno, pues eso, que el sábado pasado jugué después de mucho tiempo... yupi!!