miércoles, 6 de mayo de 2009

Nostalgia del mar

En fin, terminé las primeras mini vacaciones del año, unos días de relax, sol y playa en compañía de mi familia, cortesía de mi hermano pequeño, en su casa en Ibiza.
La sensación que tuve durante toda mi estancia era de nostalgia, echo de menos el mar, su sonido, su olor, su brisa.
Desde hace más de 20 años que estoy en dique seco, en el centro de la estepa, a cientos de kilómetros del mar más cercano, y aunque todos los años visito el mar una o dos veces, cada vez lo miro con más nostalgia, con más tristeza, me da pena no verle más a menudo, me da pena tenerle miedo, como cuando hace mucho que no ves a un amigo, que no sabes de que hablar.
Pero bueno, las vacaciones han sido estupendas, mini yo ha disfrutado de todo, el avión, el barco, la playa, la comida, todo. Nos hemos tostado un poco al sol, dejando atrás ese color enfermizo propio de los que pasamos horas encerrados en una oficina, también nos hemos relajado, y hemos deleitado la vista con algunos paisajes paradisiacos.
Ahora estamos de nuevo aquí, de vuelta a la realidad, al trabajo de cada día, aburrido y cochambroso, sin sol, sin mar, sin esperanza.