miércoles, 4 de agosto de 2010

Tenemos lo que nos merecemos

Como algunos sabréis, acabo de llegar de disfrutar de unas mini vacaciones en la playita, a orillas del mediterráneo, ese mare nostrum, cálido y tranquilo.
Cada vez que voy a la playa, no puedo dejar de asombrarme de lo increíblemente cerdo que es el usuario medio de las playas. Parece mentira que la gente, a estas alturas de la película, no sea consciente de lo estúpido, contraproducente, y desagradable que es tirar cosas a la playa. Por si no lo sabéis, el Turismo es la fuente de ingresos primordial de la economía de éste nuestro imperio, por lo que este tipo de comportamiento, es como tirar piedras en tu propio tejado.
Me he encontrado, envoltorios de helados, bolsas de plástico, servilletas de papel, papeles publicitarios, palitos de polo de plástico, palitos de polo de madera, pieles de melocotón, huesos de melocotón, vasos de plástico, botellas, y por supuesto, las sempiternas, repugnantes, odiosas, "¿por qué no te las metes por el culo?", o "¿por qué no te las tragas?", colillas de tabaco.

Ir por la tarde a la playa, cuando la gente abandona ya su sitio en la arena para volver a sus residencias a embadurnarse de After Sun, era un espectáculo desolador, la arena estaba llena de restos humanos de todas clases y colores. Una autentica pena.
Luego por la noche pasa el tractor ese, que medio filtra la arena para eliminar los restos más grandes, y que así al día siguiente, los mismos cerdos, tengan de nuevo su pocilga reluciente, para volver a ensuciarla.
Pondría alguna foto, pero ¿para qué? es asqueroso...

Así pues amigos, sería necesario, de nuevo, como ya expliqué aquí y aquí, reservar un mínimo de presupuesto del estado para formar un comando de tipos voluntarioso y motivados, pertrechados con palos, para ir aleccionando "convenientemente", a los infractores de estas reglas tan simples pero aparentemente tan olvidables...

Bueno, espero que disfrutéis del verano y que vuestras playas estén limpias.