miércoles, 25 de febrero de 2009

La Bestia Durmiente

El mejor momento de toda la jornada, sucede por la noche, justo antes de acostarme, cuando uno cierra las puertas de casa, comprueba que las ventanas están cerradas y que todo está en orden. Dejando para el final, ese gran momento, lo último que hago antes de meterme en la cama. Entro en el cuarto de la bestia, y la observo, dormida. Como Smaug yaciendo sobre su tesoro. Un visión hipnótica, fascinante.

Pocos minutos antes la misma criatura, daba volteretas, corría, saltaba, daba gritos, tiraba cosas, se te subía encima, lloraba, se arrastraba y en cuestión de segundos se encuentra en paz, serena, dormida, latente...

Mientras está despierta, apenas se puede seguir su ritmo, jugamos, nos reímos, nos enfadamos y nos gritamos. Pero cuando la miro dormida, todo se desvanece, como el humo con la brisa, el tiempo se detiene, los enfados se olvidan. Podría pasarme horas observándola en ese estado, observando cada detalle, cada una de sus respiraciones, intentando desentrañar los sueños que rondan por su cabeza. Dicen que es una pena que se hagan mayores, espero que cuando suceda, sea otra cosa la que me fascine de ella...